Santiago Margozzini. La durabilidad también se entrena
En las competencias de ultradistancia en montaña, el rendimiento no depende exclusivamente de la capacidad aeróbica ni de la velocidad que un atleta puede alcanzar, sino también de su capacidad para conservar el desempeño mientras se acumulan horas de ejercicio, desnivel y fatiga. Este fenómeno se relaciona con el concepto de durabilidad, que incorpora una dimensión temporal al estudio del rendimiento de resistencia: no basta con conocer las capacidades iniciales de un deportista, también importa cuánto cambian durante esfuerzos prolongados. El siguiente diagrama muestra un ejemplo de estrategia de carrera o modelo de entrenamiento para carreras de larga distancia.

La victoria de Santiago Margozzini en Endurance 160K 2026, tras recorrer 164,3 kilómetros (9.905 m D+) en 25:27:22, ofrece una oportunidad para examinar esta relación. A partir de los registros de TrainingPeaks, Strava y la planificación competitiva, analizamos cómo evolucionó su estrategia y por qué las diferencias observadas entre ascensos y descensos plantean preguntas relevantes sobre la conservación del rendimiento, las exigencias neuromusculares y la preparación específica para las ultradistancias.
La diferencia respecto del objetivo fue equivalente al 1,82 %. El interés del caso reside en la proximidad al plan de estrategia de carrera y cómo cambió su capacidad de desplazamiento conforme se acumularon las horas de carrera.
La reconstrucción de su estrategia integra el registro personal visualizado en TrainingPeaks, el balance de Strava y la planificación por tramos. El perfil altimétrico sitúa el esfuerzo entre 711 y 2.110 metros de altitud (Figura 1). TrainingPeaks informa 24:07:05 en movimiento, 1:20:17 clasificadas como inactividad y un ritmo medio de 9:18 min/km. Estas magnitudes describen el rendimiento externo, mientras que la frecuencia cardíaca y los indicadores que dependen de ella se excluyeron por la falla de la banda.

Figura 1. Perfil altimétrico de la actividad. Altitud en función del tiempo transcurrido en el registro de Santiago Margozzini en TrainingPeaks. Mínimo: 711 m; máximo: 2.110 m. El trazado contextualiza la sucesión de ascensos y descensos. Se reproduce la curva del gráfico.
Los indicadores de TrainingPeaks añaden una lectura de carga: 178 W de potencia media, 203 W de potencia normalizada y un índice de variabilidad de 1,14. El registro muestra 861–862 puntos rTSS e IF de 0,53 (Tabla 1). Son estimaciones y cálculos del registro, no mediciones directas del metabolismo. En particular, el rTSS depende del ritmo, la altimetría, la duración y el umbral configurado; la dificultad técnica del sendero puede limitar su interpretación. [4]
Tabla 1. Indicadores de carga y estimaciones del registro de Santiago.

Datos transcritos de TrainingPeaks. [4]
Retomar la estrategia
Un episodio de cefalea y náuseas alrededor del kilómetro 50 coincidió con un retraso que posteriormente se contuvo. Los parciales muestran una primera mitad de 12:00 frente a las 11:25 previstas y una segunda de 13:28 frente a 13:35 (Figura 2). La ejecución tardía mejoró lo planificado, aunque fue más lenta que la primera mitad. Santiago recuperó 21 minutos respecto del plan entre los kilómetros 143 y 149 y completó los últimos nueve kilómetros en 1:29: una capacidad de recuperar tiempo que no implica ausencia de fatiga.

Figura 2. Ejecución frente a la estrategia prevista. Primera mitad: 12:00 frente a 11:25 previstas (+35 min); segunda: 13:28 frente a 13:35 (−7 min). Parciales del balance poscarrera, redondeados al minuto: suman 25:28, mientras el total registrado es 25:27:22. Mejorar el plan no significa correr la segunda mitad más rápido que la primera.
La diferencia apareció al bajar
El contraste más relevante apareció al separar las pendientes: entre el primer y el último cuarto, la velocidad disminuyó aproximadamente un 30 % en bajadas pronunciadas y un 15 % en subidas. Respecto del valor inicial de cada condición, se conservó un 70 % de la velocidad de descenso y un 85 % de la de ascenso (Figura 3). La pérdida de rendimiento fue, por tanto, desigual según la tarea locomotora; no se trata de una comparación de velocidades absolutas entre pendientes.

Figura 3. Conservación de velocidad según la pendiente. Primer cuarto de cada condición = 100 %. En el último cuarto se conserva aproximadamente el 85 % en subidas y el 70 % en bajadas pronunciadas. Representación de los porcentajes del análisis poscarrera; no se interpolan cuartos intermedios. Son cambios de velocidad, no mediciones de pérdida de fuerza.
La durabilidad introduce esta dimensión temporal en la evaluación de la resistencia. Maunder y colaboradores la definieron a partir del momento de aparición y la magnitud del deterioro de las características fisiológicas durante ejercicio prolongado. En Santiago, el cambio de velocidad constituye una observación del rendimiento, no una medición directa de ese deterioro fisiológico. [1,3]
La mayor caída en descenso orienta una hipótesis neuromuscular: bajar exige absorber energía y controlar repetidamente el frenado. Los estudios de ultramaratón de montaña han documentado reducciones de fuerza y alteraciones centrales y periféricas después de competir. Esa evidencia aporta plausibilidad, pero la pendiente, la dificultad técnica y las decisiones del corredor también condicionan la velocidad. Una disminución del 30 % no equivale a una pérdida del 30 % de fuerza muscular. [2,3]
Para la planificación de Santiago, la pregunta aplicada es si una preparación específica del descenso mejora la conservación del rendimiento cuando el esfuerzo se prolonga. El siguiente paso propuesto combina fuerza con énfasis excéntrico, técnica y exposición progresiva bajadas acumuladas, evaluando después sectores comparables. La prioridad no es aumentar indiscriminadamente el volumen, sino comprobar qué adaptación permite seguir bajando con eficacia. El cronómetro resume la carrera; la distribución del deterioro permite formular una pregunta de entrenamiento más precisa.
Conclusión
El triunfo de Santiago Margozzini demuestra que una competencia de ultradistancia no puede interpretarse únicamente desde el resultado final. Su capacidad para recuperar tiempo respecto de la planificación durante los últimos tramos refleja una ejecución estratégica que permitió compensar parte del retraso inicial, aun cuando el esfuerzo acumulado condicionaba progresivamente el desplazamiento.
Desde una perspectiva fisiológica, el hallazgo más interesante es la diferente conservación de la velocidad entre ascensos y descensos: mientras en las subidas se mantuvo aproximadamente el 85 % del valor inicial, en las bajadas pronunciadas se conservó un 70 %. Estas diferencias, obtenidas de porcentajes normalizados del análisis poscarrera, no constituyen una medición directa de fatiga muscular, pero permiten formular una hipótesis sobre las mayores exigencias neuromusculares del descenso, particularmente relacionadas con el control excéntrico, la estabilidad y la absorción repetida de energía mecánica. Su interpretación requiere considerar también las pendientes y condiciones técnicas del terreno.
La aplicación práctica consiste en incorporar al entrenamiento no solamente volumen y desnivel acumulado, sino también fuerza excéntrica, técnica de descenso y evaluaciones del rendimiento en condiciones de fatiga asi como su durabilidad
Referencias
[1] Maunder E, Seiler S, Mildenhall MJ, Kilding AE, Plews DJ. The Importance of “Durability” in the Physiological Profiling of Endurance Athletes. Sports Med. 2021;51:1619–1628. doi:10.1007/s40279-021-01459-0
[2] Millet GY et al. Neuromuscular Consequences of an Extreme Mountain Ultra-Marathon. PLoS ONE. 2011;6:e17059. doi:10.1371/journal.pone.0017059
[3] Hunter B, Maunder E, Jones AM, Gallo G, Muniz-Pumares D. Durability as an index of endurance exercise performance: Methodological considerations. Exp Physiol. 2025;110:1612–1624. doi:10.1113/EP092120
[4] TrainingPeaks. Documentación técnica de los indicadores del atleta.