Lactato en deportistas con María Noel Rico
A nivel más específico, comprender la dinámica del lactato es fundamental porque actúa como un termómetro metabólico que revela la intensidad real del entrenamiento y el tipo de nutriente (grasas o carbohidratos) que el cuerpo está oxidando en un momento dado. A medida que el esfuerzo se intensifica, el lactato se acumula y se produce una acidosis metabólica —asociada a los protones o iones de hidrógeno— que estimula la ventilación del deportista. Afortunadamente, la tolerancia al lactato se puede entrenar; con los estímulos adecuados, un atleta puede adaptarse para que, a una misma intensidad de ejercicio, su producción de lactato y su frecuencia cardíaca sean menores, un fenómeno conocido como desplazar los hitos ventilatorios hacia la derecha. Además, la acidez producida puede contrarrestarse a nivel intra o extracelular utilizando suplementos específicos de la nutrición deportiva, como la beta-alanina o el bicarbonato.
Pruebas para evaluar la dinámica del lactato
Para medir todo este proceso y establecer zonas de entrenamiento precisas, se recurre a los tests de lactato, los cuales pueden aplicarse a cualquier persona, no solo a atletas de alto rendimiento. Estas pruebas cuentan con particularidades y protocolos muy bien definidos:
• Entornos versátiles: Las pruebas son altamente transferibles al campo práctico; pueden realizarse tanto en un laboratorio como en el terreno de entrenamiento (corriendo en la pista o el cerro, nadando en una piscina o pedaleando en una bicicleta).
• Protocolos temporales específicos: Un requisito indispensable de estas pruebas es que los tiempos de medición deben tener una duración mínima de al menos 3 o 4 minutos por cada etapa de intensidad. Esto es crucial porque la acumulación de lactato en la sangre no es lineal, sino exponencial, lo que significa que se acumula paulatinamente hasta que se desborda.
• Progresión incremental: Los protocolos suelen ser incrementales, es decir, el individuo comienza a un ritmo lento y este se va haciendo un poco más rápido en cada etapa para observar cómo reacciona la concentración de lactato.
• Cruce con variables de carga: El test no solo mide el lactato (en milimoles), sino que lo asocia constantemente con otras variables de intensidad para crear un perfil completo. Se asocian concentraciones específicas (como 2 o 4 milimoles) con la frecuencia cardíaca instantánea, la percepción subjetiva del esfuerzo, la velocidad de carrera (min/km o km/h), las revoluciones por minuto (RPM) o los vatios de potencia.
• Identificación de esfuerzos máximos y recuperación: Las pruebas de carácter máximo (como las de consumo máximo de oxígeno) exigen valores altos de lactato al finalizar, generalmente por encima de los 8 o 9 milimoles. Además, los tests evalúan la respuesta de recuperación mediante capturas de sangre a intervalos precisos (al minuto, a los 2 minutos, etc.) tras terminar la prueba, para evaluar la carga aguda y la remoción del metabolito.
• Condiciones previas: Antes de someterse al test, este debe estar prescrito por un profesional de la salud (entrenador, médico, kinesiólogo), quien debe definir el propósito de la prueba de forma segura. Asimismo, el deportista debe seguir pautas de alimentación específicas previamente para que el perfil de oxidación de sustratos arrojado por el test sea confiable.
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